Este texto describe muy bien la relación que se establece entre nuestra libertad vital y los objetos que nos poseen. Somos esclavos de todo aquello que vamos acumulando, innecesarios objetos que agregan a nuestras vidas más responsabilidades, miedos, prejuicios, envidias y vanidades.

“Piensa en esto: cuando te regalan un reloj, te regalan algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa, como un brazito desesperado colgándose de tu muñeca.

Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se te rompa.
Te regalan la tendencia a comparar un reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado.”

Sugerente el texto, ¿verdad?. Sin embargo difícil sería cambiar la frase final por otra que diga: «Somos nosotros los que nos regalamos a los demás». No a los objetos inertes, sino a otras personas. Para ello deberíamos: Regalar amor, regalar amistad a la gente buena, regalar esperanza a quien no la tiene, regalar sonrisas a cada instante…

Texto de Julio Cortazar, del cápitulo “Manual de Instrucciones” que forma parte del libro “Historias de Cronopios y de famas”.