“La salida y puesta de los astros es la manera en que percibimos la rotación de la Tierra todos aquellos que nos encontramos sobre su superficie”.

El texto de este post es una aportación de mi amiga Míriam.

Obvio ¿verdad?. Pues de esta pequeña y obvia definición, nosotros, “los que nos encontramos en la superficie”, nos hemos sacado de la manga conceptos como solsticios, equinoccios, estaciones, años, meses, semanas, dias, horas, minutos, segundos, etc, etc, etc.

Y no sólo esto, encima nosotros, “los que nos encontramos en la superficie”, organizamos nuestra vida diaria, segundo a segundo, según estos conceptos. En prinicipio, esto no supone ningún problema, mas bien todo lo contrario. Lógico, pues somos millones los que nos encontramos en esta superficie.

Pero a veces, olvidamos que estos conceptos son nuestros conceptos. Nadie nos dijo que debíamos establecer una hora concreta para dormir, ni para compartir, ni para hacer el amor, ni para trabajar, ni para sentirnos incómodos en un lugar en el que estamos cómodos, simplemente por el hecho de que ya “es muy tarde”.

El problema aparece cuando olvidamos esto, interiorizamos estos conceptos y lo vivimos como lo lógico, como “lo obvio”. Actuamos entonces según nuestro patrón inventado. No lo hacemos porque queremos, sino por lo que creemos.

Debemos actuar según todo esto. Y encima, este comportamiento en base a solsticios, equinoccios, estaciones, años, meses, semanas, dias, horas, minutos, segundos, etc, etc, etc, se amplía y les damos contenidos con los comportamientos, con las actitudes, con lo que debemos hacer, con lo que debemos ser.

Debemos ser puntuales, prudentes, educados, coherentes, lógicos, divertidos, guapos, empáticos, respetuosos, perfectos. Debemos estar aunque no queramos.

Conceptualizamos todo lo que ocurre a nuestro alrededor, y nos sometemos a ello. Inventamos nuestra rutina, y así somos aún mas libres y poderosos.

Hubo una vez un lugar llamado Macondo en el que sus habitantes tuvieron la oportunidad de reinventarse gracias a su pérdida de memoria. En cambio, pegaron carteles en cada uno de sus objetos a fin de volver a conceptualizar su vida. Imagino que se sentirian tan libres, que incluso se sentirían perdidos.

Para sentirnos libres necesitamos conceptos, reglamentos, formas de actuar y valores establecidos.

¿dónde queda entonces nuestra libertad? ¿nuestra capacidad de decisión?