Cuanta cantidad de amor…, dónde poner los límites, cómo saber dónde detenerse, cuánto dejarle llorar, cuándo pasarle a su habitación, cuándo destetarle, cuánto tenerle en brazos, cuándo ha de bañarse…..

Con tantos ‘cuándo y cuánto‘, entramos en el mundo de las relaciones a medida.

Queremos pequeños faros, que nos digan si vamos bien, si toca o no toca, para tener ubicados los acontecimientos, y la mayor parte de las veces acabamos perdidos. En el fondo, es mucho más fácil una vez captada la lógica de las cosas, aunque nuestros miedos y nuestra complejidad nos impida darnos cuenta. Deberíamos descubrir que la naturaleza (la vida) nunca ha esperado de nosotros tanto como tú la exiges a ella…

La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras. (Jean J. Rousseau)

(Gracias Conchi por escribir y enviar tu primer post al Blog)