No será precisamente eso lo que recordaré, sino la paliza que me han dado mis hijos, estos niños me matan a correr detrás del balón, sin compasión. Acabo de subir de la calle, sudando… La tarde ha ido bien, preparando una clase que daré a los chicos de 5º de Empresariales de la UAH, sobre ‘Iniciativa e Innovación’, y viendo una película fabulosa de la que os quiero hablar.

Se llama “Un paseo para recordar” (A walk to remember). Os recomiendo verla, aunque yo sólo he visto la parte final. Explendida, positiva, pastelera, amor, amor y más amor, de ese que es generoso y eterno. Si quéréis verla tratad de no llorar, os confesaré que en varios momentos se han escapado de mis ojos lágrimas de emoción.

También os sugiero que busquéis la banda sonora, ya que de música similar os voy a hablar en el siguiente post. Pero antes de ponerme a redactar ese próximo post, quería trasladar a mi Blog un momento mágico de la película, en la que el chico, Shane West, lee un texto, reclinado frente a la cama del hospital en la que su chica (… no, ah, vale, no os cuento el argumento), bueno, pues que el tio lee unas frases a Mandy Moore que dicen:

“El amor es paciente y considerado, nunca es celoso, el amor nunca es vanidoso ni engreído, nunca es grosero o egoí­sta, nunca se ofende ni es resentido”

Os recuerdo que la película no es apta para llorones, … que leches, a llorar se ha dicho, no hay nada más maravilloso que emocionarse con los sentimientos profundos de otros. Algunos de los temas musicales los firma Switchfoot, como siempre expléndidos.