Este verano será distinto para un grupo de niños y niñas saharauis, y también para miles de familias que los esperan en España. Los pequeños caminos de los campamentos de Tinduf terminan frente al desierto del Sahara, porque forman parte de él. Y no hay más horizonte que la tierra azotada por el Sol abrasador y el viento polvoriento. Aunque, por un tiempo breve, en verano se abre el camino de la solidaridad.

Este verano, como en los pasados, la labor de las asociaciones de amigos del Pueblo Saharaui, extenderán los caminos de arena hasta cruzar todo el desierto, mostrando un horizonte diferente, lleno de árboles, parques verdes, fuentes de agua y calles pobladas.

Cerca de 10.000 niños, !!se dice pronto…!!, diez mil niños saharauis, pasarán los meses de julio y agosto acogidos por familias españolas. Dejarán atrás el campo de refugiados en el que habitan, desde hace 30 años en duras condiciones, unos 200.000 refugiados. El pueblo saharaui es un pueblo en el exilio, sin tierra, sin nación, empujados por un conflicto que Naciones Unidas no ha sabido resolver en 32 años. Fueron abandonados a su suerte por España, utilizados como moneda de cambio y vendidos a los intereses expansionista de Marruecos. Pero la traición de España, en verano, es correjida por familias, que nada saben de política internacional y sí de solidaridad con un pueblo hermano.

El clima de España les resultará más benigno que el horno del desierto, que alcanza 50º a la sombra. El acogimiento de estos niños también les permite recibir la atención y revisiones médicas necesarias, permitiendo que crezcan con salud en un entorno de condiciones extremas.

Los niños saharauis son muy orgullosos y están my vinculados con sus familias, con sus padres y hermanos, y desearán regresar a sus jaimas y a sus tradiciones, pero seguro que no olvidarán el afecto que reciben de sus familias de acogida españolas, los juegos con otros niños, la cultura europea, las avenidas, parques y fuentes de agua.

De aquí se llevan la vitalidad y la salud renovada, el cariño de quienes les han cuidado y 20 kilos de ropa, material escolar y fotografías que enseñar a sus amigos, recuerdos de un mundo distinto muy lejano.

Las familias españolas aprenden que es posible jugar al balón descalzo, que la luz eléctrica es un milagro que ignoramos, que el agua que nos rodea no es venerada como fuente de la vida, que no es necesario un dormitorio amueblado para soñar o para sentirse protegido en la noche, que la sonrisa de un niño no se gana con una playstation y que tenemos más de lo que sabemos apreciar. Y en los meses siguientes mirarán hacia al sur, comprendiendo que allá a lo lejos miles de niños esperarán unas nuevas vacaciones en paz.

Este verano será distinto para mi familia, por primera vez un niño saharaui traerá la arena del desierto a nuestro hogar, aún no ha llegado y nuestros ojos ya miran hacia el Sur, al desierto del Sahara, esperando que los caminos de Tinduf se extiendan y atraviesen el mar.
Listado de todas las Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui y otros enlaces de interés:
http://www.saharavila.org.es/enlaces.htm
En Madrid: http://www.saharamadrid.org/
Cartel de ‘Vacaciones en Paz’: