Desde hace tiempo tenía ganas de publicar un post dedicado a la violencia doméstica, la de baja intensidad (machismo, desprecio, etc.) y la de alta intensidad (el maltrato y el asesinato). Quienes vivimos en la cordialidad de una familia estable, que pelea en los pequeños detalles para renovar el amor, desconocemos como es el abismo del odio, la soledad de tantas personas a las que les robaron el amor dejándolas heridas abiertas y miradas tristes.

Tu conocerás a varias mujeres que sufren de un machismo intolerable, sometidas por hombres que no saben sobrevivir sin una esclava, y a falta de la madre necesitan de otra mujer que les atienda en todas sus necesidades. Las minusvaloran, las encarcelan para que no puedan crecer como personas, y limitan su capacidad de comunicarse con otro entorno que no sea el del machista. Crean inseguridad, tormento, depresión, persiguiendo que su esclava no tenga ningún valor en la calle, que nadie pueda fijarse en ella, y que ella no sepa desenvolverse sin su amo. De lo contrario surgirían los celos, las amenazas, de ninguna manera su mujer debe descubrir que sin él ella vale como persona.

Después de los machistas escalamos a los que ya no les basta con denigrar. Su incapacidad para someterlas les lleva a la violencia. Hombres que no merecen llamarse hombres pues no alcanzan a diferenciarse de aquello que más odiamos y detestamos. Individuos que se escudan en sus miserias inundadas de alcohol y de mediocridad para golpear fríamente a sus parejas, para atormentarlas tratando de hundir su autoestima, destrozando el entorno de armonía que requieren los niños para hacerse hombre completos, no miserables como el macho tosco y rudo que tienen como padre.

Son miles, miles las mujeres que sufren atravesando su vida a través de un túnel oscuro, frío, húmedo y lleno de golpes, de moratones que deshojan su cuerpo. Miles de mujeres que viven el horror de haber perdido la esperanza, aquella que conservaban en una cajita de colores, dónde desde pequeñas iban guardando sus sueños de una vida feliz.

Mujeres que han encontrado el desprecio, la atormentadora música de los insultos y los chillidos, en el lugar que construyeron para crear amor, en el hogar sin descanso que debería albergar los sueños. Ellos son pobres… pero violentos, agresivos, que destruyen la ternura de una mujer, la obra más maravillosa y admirable que hay en la Tierra. Pobres… pero horribles ogros que desgarran las sonrisas inocentes de sus hijos, cambiando el brillo blanco de los ojos inocentes por oscuras telarañas que ahogan la ilusión por la vida.

Muchos de estos individuos, están enfermos, son desechos de una sociedad competitiva que vende sueños relucientes a quienes no pueden alcanzarlos. Siento mucha pena por ellos, he aprendido con ayuda de otras personas a no odiar, a retirar el velo de la ceguera que nos hace fácil juzgar a los demás duramente, yo quiero dejar de ser ciego y ver, ver más allá de lo obvio, de lo prefijado. Y estos individuos, pobres de corazón, fracasados del amor, también necesitan ayuda.

Voy a dejarlo aquí, este post lo he preparado desde el pueblo de mi mujer, y parece mentira que desde esta conexión GPRS débil, de apenas dos rayitas, pueda estar alimentando mi Blog, ojalá la tecnología pudiera llevar, con tan sólo dos rayitas de cobertura, un rayo de luz, de esperanza a quienes han perdido la ilusión por vivir, y otro rayo de luz a quienes desde su locura provocan la soledad y el dolor a quienes deberían de amar.

Ahora la parte multimedia. En el primero de los casos (violencia de baja intensidad) puedes elegir escuchar sólo el sonido o ver el vídeo completo.

Después encontrarás uno de los muchos vídeos que hay en YouTube sobre la violencia doméstica, la de alta intensidad.

Mike and The Mechanics, tienen un tema que se titula ‘Another Cup of Coffee’. Esta canción está dedicada a las mujeres que sufren a un machista cerca, demasiado cerca.

Mike & The MechanicsAnother Cup of Coffee


http://www.youtube.com/watch?v=764ZIoY216E


http://www.youtube.com/watch?v=7vpzmvF9szM

Ahh, olvidé decir cual es el pueblo de mi mujer, Escopete, un pequeño pueblo cercano a Pastrana, en Guadalajara. He escrito este post desde el mismo epicentro del terremoto de 4’1 grados que hace unas semanas puso a Escopete en los medios de comunicación, por primera vez en su historia. Los vecinos están revolucionados, y no han caído en la cuenta de una noticia áun más importante, el terremoto ha descartado la zona de Escopete como futura zona de cementerio nuclear. Ahora si que tienen una buena noticia que celebrar.