Cada verano, según nos acercamos al mar, al oscuro y bravo del norte o al soleado del sur, escucho esta nana, triste y dolorosa, que habla del perdón y del amor de una mujer a quien la mar le robó sus hombres, quizás a sus hijos y a su marido, marineros tragados por el mar, y le canta esta nana a ese mar al que le esconde su dolor y al que acaricia para que se calme……

FELIZ VERANO, ser buenos, con vosotros mismos y con cuantos tengáis al lado.


Nana de Lluvia de Carlos Núñez

Aunque venga la noche el mar nunca se calma,
como un loco en el monte, baila siempre su danza.
Sólo acepta el consuelo de una voz que le canta
esta nana de lluvia que ella esconde en su alma.
Una mujer sin nombre que se acerca descalza
cada noche a la orilla y le canta enlutada:
«Te has llevado a mis hombres.
Yo no quiero venganza, vengo a darte cariño,
vengo sola y sin armas.

Quiero que estés, como cada mañana,
junto a mis pies enredado a mi falda.
Duerme mi mar, que ya llega la calma.
Contigo soñaré, te cuidaré.

Luego llora de espaldas para que el mar no vea
como grita su alma cómo llora su pena.
«Otro mar muy enfermo, otro mar muy sediento
se comió a mis amores, me ha secado el aliento.

No es el mar que yo veo otro mar que no siento
otro mar de allá lejos otro mar más violento».
Y le habla a su ría, siempre sola y descalza,
con su mano en las olas acaricia su espalda.

Quiero que estés, como cada mañana,
junto a mis pies enredado en mi falda.
Duerme, mi mar que ya llega la calma.
Contigo soñaré, te cuidaré.