Más que aburrirme la tele lo hace la sensación de pasividad que me provoca la espera, ‘a ver que ponen’, y me siento como una escultura inerte, observando escenas de la vida de otras personas, o historias distorsionadas y extrañas, incompletas. Paso poco tiempo frente al televisor, y en los pocos casos que lo hago veo lo que previamente he bajado con el eMule, pelíclas que me sirve el Media Center a través de la Xbox y codifica en línea el Transcode360. Soy un espectador activo, pero esclavo de otras tecnologías.

Me desenvuelvo mejor con el Messenger que con un teléfono. Con la mensajería instantánea dibujo los sentimientos con trazos más finos, sin preocuparme de los turnos, si me toca hablar o interrumpo al otro interlocutor. Lo sé, ¿te parece raro?, entiendo que resulte difícil comprender que desde un teclado se puedan mostrar más matices que con la voz, quizás sea porque el ordenador te obliga a definir con mayor claridad aquello que quieres expresar, sin poder obviarlo. El teléfono te secuestra el tiempo, y te encierra con la persona con la que hablas. Y mientras hablas por el auricular del teléfono, no puedes escuchar múscia, indagar, conversar con otros.

Sin pretenderlo, soy autor. Durante muchos años nos han contado historias, las que han vivido nuestros padres y abuelos, y yo ahora puedo contar las mías, mis vivencias. Antes te contaban las cosas oralmente y ahora escribimos en Blogs, manteniendo mayor concordancia con lo que relatas y perpetuándose tus palabras en el tiempo.

Ahora puedes sumar a las expresiones escritas los contenidos multimedia necesarios para darles mayor valor, nuestros relatos en la Web 2.0 están vivos y permiten la participación de otros, la historia la escribes y la dejas abierta, para que tenga nuevas aportaciones y formas. Ya da igual que seas tímido o charlatán, tus pensamientos cruzan fronteras, sin limitaciones, se vuelven ubicuos.

Uso el ordenador como un instrumento de socialización. Hemos oido hablar de lo nefasto que era un ordenador para un niño, con la historia de que les volvía solitarios, encerrado en su cuarto y viendo cosas maléficas en la pantalla. Sin embargo los ordenadores se usan en la mayoría de los casos para chatear, para hablar con amigos, para compartir información, fotos, experiencias, incluso para trabajar en colaboración con los demás. Los niños de ahora tienen muchas más posibilidades de extender sus relaciones, de comunicarse con otros, allá donde estén.

No sé buscar nada sin Google, he pensado en hacer fotos del armario y el zapatero y colgarlos en Google Maps, para encontrar fácilmente aquello que busco. Lo fotografío todo, todo cuanto me sucede a mi y a las personas que me rodean. Somos seres limitados y mortales, y las fotografías permiten que perduren los instantes venciendo al tiempo. Hago fotos y también las publico, y cuando hay motivos, cuando la inspiración quiere recrearse en una manifestación más completa, añado música al contenido digital, preparo un AVI y lo subo en el Blog o a un servicio de streaming.

Había ganado un premio de poesía en mi juventud, pero jamás pensé que disfrutaría tanto redactando, comentando acontecimientos, o sencillamente escribiendo cosas absurdas. Me encanta desenmascarar lo falso y hacer relucir lo puro. Valoro lo auténtico. Vomito con las falsedades y la mediocridad de espíritu de los políticos, que tratan a la población como seres ingenuos e incultos, marionetas fáciles de manejar. No dudo que muchos de las marionetas hayan nacido para ser mentes vacías y dirigidas, pero eso no va conmigo, soy libre pensador, libre en mis errores y libre en mi conocimiento.

Ahora en Internet cada uno debe mostrarse como es, porque rápidamente se descubren las falsedades, da igual que seas un famoso, un futbolista o un anónimo bloggero. Sino eres auténtico te conviertes en un ‘fake’, falso, inconsistente, vacío, fotocopiado, sin valor.

Creo que el mundo puede cambiar, y utilizo con humildad las nuevas tecnologías para aportar mi granito de arena. Los poderes fácticos ya no pueden teledirigir a la sociedad de la Web 2.0., donde el poder y la información se crean desde abajo, sin guiones previos. Participo de la revolución de Internet, la revolución que genera conocimiento, libertad y compromiso.

Soy un ser global. Soy de la Generación del YouTube.

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