Dedicado a mi gran amigo Bix y a quienes aman y descubren día a día la música.

Llevamos más de 28 años compartiendo camino. El tiempo va quedando atrás, y con la llegada del nuevo otoño vamos metiendo más recuerdos en el arcón del pasado.

Hoy, como lo hacía cuando tenía 16 años, sigo abriendo el espíritu para que ella llene todos los espacios. La música es y será mi fiel amiga, compañera discreta en los momentos de soledad y rotunda en los encuentros tumultuosos. Ha provocado miles de destellos de esperanza pero también es la única que, en momentos contados, libera mis ojos, rociándolos con lágrimas sentidas.

La música, compañera y amiga, ha despertado las emociones más profundas, acallando los ruidos externos, el rugir continuo del bullicio loco de la gente atropellada, enloquecida por las prisas, almas desiertas, incompletas en busca de si mismos, todas iguales, serias e insatisfechas.

Recuerdo el encuentro, ese momento en el que descubres que la música, que hasta ahora ha sonado por fuera, penetra hasta lo más hondo del alma. Todo comenzó una tarde, con mi amigo Bix. Desenvolvimos el paquete, sacamos el LP de Bridge Over Troubled Water del dúo Simon & Garfunkel, y aquella superficie negra comenzó a girar; despidió acordes, sencillos pero densos en mensajes, palabras que aún no sabíamos lo que significaban, pero que despertaban preguntas.
Fueron varias estaciones las que pasaron aquel año, la primavera, el verano, buscando momentos para traducir las letras, para aprender los acordes en la guitarra. Se hace raro pensarlo, por qué cantábamos, para quién…

Por aquel entonces, dejé de ‘escuchar’ música, deje de mirarla como quien observa personas en la multitud, y la hice mía, la invite a pasar dentro, ella pasó, y ya no me ha abandonado, ni yo a ella.

En los inicios fueron Mike Oldfield, Fleetwood Mac, Pink Floyd, Eagles, Genesis, Supertramp, … y tantos otros que han dado forma a mis estudios, a mis romances, a los sueños y a las derrotas. Con Silvio Rodríguez descubrí la poesía, mientras le ayudaba a buscar su Unicornio azul, y con Billy Joel aprendí que lo más valioso de la vida es la honestidad. (Por cierto, si lees esto Agustín, !!Devuélveme los cassettes de Silvio, ya!!, jejeje)

Todo comenzó, como te he dicho, con Simon and Garfunkel, ¿quizás tu también los recuerdes?. Sé que mi amigo Bix completará estos sonidos con los recuerdos del pasado, sonarán como los Sonidos del Silencio en blanco y negro. Old Friends, viejos amigos, compañeros de viejas historias.

Y ella sigue… La música continúa a mi lado, como una amiga generosa, que no te exige nada por darte sensaciones, caricias profundas. Ella tan sólo quiere que la descubras, que continué ensimismándote, descubriendo nuevas melodías, nuevos poemas enriquecidos con los sonidos de la magia.

Y ella sigue… y mientras termino este post resuena el grupo Snow Patrol, con su tema Chasing Cars, que no son Simon & Garfunkel pero también tienen cosas que decirme…

…y mis dedos golpean rítmicamente la mesa, alzando la vista a través de la ventana, buscando dónde habita. La calle está vacía, la gente se ha detenido, ahora reinan los sonidos del silencio.

Gracias buena amiga. Aún no me he detenido en el camino y tu sigues a mi lado, no busco nada en ti, como buena amiga me regalas momentos y decora mis recuerdos. ¿Cuántos tesoros tienes aún guardados?.
No sé cuándo acabará el camino, pero ya dije en este blog cual será la música que encontraré allí.
(toda la música que escucho la encontrarás en Last.fm, visita mi canal: http://www.lastfm.es/user/jemanlin)