El Cambio Climático no es una amenaza ni una incertidumbre que nos atemoriza. Será una realidad que difícilmente podremos evitar si no actuamos con firmeza, ahora. Pero, mientras tanto, unos se entretienen en politizar las acciones de respuesta global, y otros, los políticos, emplean su capacidad de gobierno y de legislar en absurdos conflictos interpersonales.

Cada día estoy más convencido de que la mayoría de la gente forma aquello que un amigo profesor de la UAH definía como «plebe de la era moderna», sujetos pasivos entretenidos y movidos por el vaivén de los resultados deportivos, por el conflicto Alonso-Hamilton o por las grandes causas de los nacionalismos egocentristas.

Con un contenido más gamberro y socarrón que la película  «Una Verdad Incómoda«, los chicos de Greenpeace se han aliado con la cadena de televisión DIGITAL+ para difundir una serie de «Anuncios Incómodos«.

Estos anuncios incómodos «intentan influir, a través de la publicidad, en el cambio de valores necesarios para que nuestra sociedad haga las paces con el planeta«. Los directores de los anuncios son los gurus de la publicidad en España, y han dado su visión de como nos veremos dentro de veinte años en un mundo marcado por el cambio climático.

Estos son algunos de los anuncios. Me encanta el primero, policías de un país subsahariano intentando parar la entrada de la inmigración ilegal proveniente de Europa. Inmigrantes de chaqueta y maletín.

UN ANUNCIO INCOMODO