Hay un mundo real, psicótico y paranoico, que es el que vivimos cada día cuando para dejar a los niños en el cole sorteamos calles atascadas, o salvajes territorios llenos de puñaladas, parásitos y rufianes en el entorno en el que trabajamos. Y hay mundos aún peores, de gente que pone bombas en Irak para matar a inocentes o canallas bastardos que asesinan a servidores públicos, como a los jóvenes Fernando Trapero y Raúl Centeno.

Hay mundos obscenos que amasan grandes fortunas aprovechando los sillones del privilegio, personajes egocéntricos riéndose de su buena ventura sobre mesas tan bien servidas que olvidan que no son más que infelices solitarios.

Pero también hay mundos sencillos, casi infantiles, donde se pueden decir las cosas sin complicaciones. Llamar a las cosas por su nombre. Decir la primavera ha llegado…. o que la mirada es limpia, que eres la flor que alumbra el jardín, o tan sólo decir: "Siento lo mismo por ti… Que sí, que me encanta escucharte, que hoy luce el Sol en mi corazón.

y tu piel es blanca como esta mañana de enero, demasiado hermosa para ir a trabajar…

A estas horas, cuando la noche está cerrada, prefiero escuchar música sencilla y soñar con flores azules. Durante el día he prestado atención a las noticias, a como marchan los acuerdos de Balí, incluso me han rechinado los dientes al oír a los políticos ensimismándose en su propia avaricia. Pero ahora necesito pensar en cosas sencillas.

Esa es la música que hace Facto Delafé y las Flores Azules. Me quedo con ese mundo…

Dice una amiga que estas canciones son de esas que las escuchas una vez y no cuajan, pero las vuelves a escuchar y… te encantan. Gracias Fire, sigues descubriéndome buena y sencilla música, eres mi COLECCIONISTA DE CANCIONES.