Genial alegato de Chaplin contra la opresión del poder y la cobardía con la que los hombres nos sometemos. Es el discurso final de la película, El Gran Dictador, que estuvo censurada en España desde 1940 hasta 1975. Fue la primera película en la que el creador de Charlot habló y en la última que apareció. En ‘El Gran Dictador’ Charles Chaplin hace el papel de un barbero judío y también el de Astolfo Hynkel, dictador de Tomania. Este es su discurso:

Lo siento.

Yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Queremos vivir para la felicidad del otro, no para su desgracia. No queremos odiarnos o despreciarnos uno al otro. En este mundo hay sitio para todos y nuestra Tierra es rica y a todos puede alimentar. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero hemos perdido el rumbo. La codicia ha envenenado el alma del Hombre, ha dividido al Mundo con barricadas de odio, nos ha sumergido en la desgracia y en un baño de sangre.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. La maquinaria, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestros conocimientos nos han hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y desconsiderados. Pensamos demasiado, y sentimos muy poco.

Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos cortesía y bondad.

Sin estas cualidades la vida será violenta, y todo estará perdido…

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que lleva al Hombre a torturar y a encarcelar inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y el resentimiento de hombres que temen el progreso de la especie humana.

El odio del Hombre pasará y caerán los dictadores, y el poder que le arrebataron al Pueblo volverá al Pueblo, y en tanto, los hombres den la vida por ella, la Libertad no ha de perecer.

Soldados!!. No os sometáis a las bestias!!, hombres que os desprecian y esclavizan. Que en nada valoran vuestras vidas y os dicen que hacer, qué pensar, qué sentir, y os martirizan, tratan como ganado. !Inútil carne de cañón!. !No os sometáis a estos engendros!. Mitad hombre, mitad máquina. Con mentes de máquina… y corazón de máquina. !Vosotros no sois máquinas!, !no sois ganado!… !HOMBRES SOIS!. Y en vuestros corazones amáis a la Humanidad. No odiáis, ni vivís para el odio…

"El Reino de Dios está dentro del Hombre, no en un sólo hombre, no en un grupo de hombres, !sino en todos los hombres!" . Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura.

En nombre de la democracia…, !Ejerzamos ese poder! !Unámonos todos ya! . Luchemos por un mundo nuevo…, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las bestias subieron al poder. Pero mintieron; no tienen intención de cumplir sus promesas, !nunca lo harán!. Los dictadores se hacen libres a ellos mismos, pero esclavizan al Pueblo. !Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido!. !Lucharemos para hacer al Mundo libre!. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.

Luchemos por un mundo en el que reine la Razón. Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

Soldados!. En nombre de la democracia, !debemos unirnos todos ya!.