Por Manolo García

image Hace ya dieciocho años ando yo incordiando con mi preocupación medioambiental a todo el que se deje. A muchos les parecía exagerado y alarmista entonces. A otros, incluso ahora. Por desgracia, el tiempo y la situación actual nos está dando la razón a los que tenemos esta inquietud.

Creo que va quedando claro que no basta con “cerrar el grifo o ducharse en vez de bañarse”; con “separar el vidrio y el plástico”. La cosa va mucho más allá. Por ejemplo, y sólo es una entre las miles de causas del problema, la forma en que nos hemos ido acostumbrando (y nos han ido acostumbrando) a entender progreso y confort. Como ya sabemos, para conseguirlo un 20% del planeta estamos destruyendo el planeta entero. Y en mi opinión, encima, ni progresamos ni somos felices.

Está terminando el tiempo del maquillaje engañoso y superficial. Opino que hemos de ir ya! a lo profundo del problema. Somos como una inmensa manada de búfalos dirigida a toda velocidad hacia un precipicio donde los que lideran la marcha miran hacia atrás y nos dicen “A ver si no armáis tanto polvo”.

Para muestra, un botón: “Las políticas actuales para reducir el nivel de CO2 en la atmósfera no evitarán un cambio climático peligroso”según un nuevo estudio dirigido por James Hansen, científico de la NASA, que corrige algunas previsiones del panel de la ONU y advierte que la humanidad se dirige hacia “un desastre garantizado” si no opta por un recorte drástico. ”Un desastre garantizado”, La Vanguardia, 9 abril 2008, pág. 27.

Perdón por la diatriba y el rollo pesimista, pero es lo que tenemos delante y creo que es estúpido hacer como el avestruz. Nunca me ha gustado pretender adoctrinar, soltar discursos ni tan sólo sugerirle a nadie qué debe hacer. Pero esta vez, creo que de alguna forma tengo que poner mi grano de arena para inclinar la balanza del atontamiento general que nos bombardea. En mi modesta y limitada forma no puedo más que pedir reflexión y movimiento civil por encima de cualquier política.

Extraído de la web de Manolo García y publicado por Carles Sampietro en Gotes d’aigua…