Las teorías…, me fastidia comenzar así la frase porque realmente son las que se han llevado a la práctica,…. sobre el liberalismo económico parten de la premisa de que los recursos son inagotables y de que los gobiernos, o una energía cósmica desconocida, terminan siempre ocupándose de las condiciones en las que viven las personas. Bueno, la explicación académica dice que las reglas del mercado actúan como fuerzas que buscan el equilibrio entre la oferta (lo que puede ser adquirido o usado) y la demanda (lo que uno desea tener o usar), y a esa armonía se la llama punto de equilibrio.

La realidad es que cuando alguien tiene el poder de meter en el mercado un bien que va a tener mucha demanda, no se ocupa de evitar un expolio de los recursos ni se asegura de que los elementos productivos, los trabajadores en primer término, no sean consumidos, o mejor dicho, consumibles del propio proceso de fabricación. Lo único que interesa a la economía liberal es el cruce entre demanda y oferta, y con esa sola regla creen que todo irá bien.

Lo que no se atreven a decir los liberalistas es que según la ley de la oferta y la demanda si en el mundo quedará sólo un gorila, uno solo, el valor de una de sus manos disecadas para servir de cenicero tendría un precio altísimo, (punto de equilibrio), pero siempre habría un cretino que pagara por extinguir la especie para fardar de ella.

Vivimos en una sociedad que pone precio a lo intangible, a los recursos que se agotan, a las especies únicas que desaparecen. El saqueo global no da miedo, es el Armagedón que acabará devastándolo todo, tanto los eco-sistemas como las posibilidades de erradicar el hambre en el mundo, (que casi teníamos la oportunidad de corregir).

No, al menos yo digo NO. El mercado y la economía son formulas matemáticas y sociológicas, y con ellas no se alimentan los pueblos ni se reforesta el Amazonas.