Hoy es, si no me equivoco en la cifra, el 23º aniversario del hundimiento del Rainbow Warrior, buque insignia de Greenpeace. Atentado con el que el gobierno francés quería amedrentar a Greenpeace y así poder continuar sin testigos con sus pruebas nucleares en el Atolón de Mururoa.

Aún recuerdo la primera camiseta de Greenpeace que me compré hace muchos años, y que tenía estampado el telex que la oficina de Nueva Zelanda había enviado a la sede central relatando lo sucedido:

TELEX 10 DE JULIO DE 1985 URGENTE:

Hace aproximadamente dos horas dos explosiones han hundido el Rainbow Warrior en el puerto de Auckland, Nueva Zelanda. Se sospecha sabotaje. Por ahora disponemos de poca información. Desaparecido un tripulante. Por favor, no llaméis, repito, no llaméis a la oficina de Auckland porque los teléfonos están bloqueados. Habrá más información dentro de una hora aprox.

Hoy me la volveré a poner, en memoria de Fernando Pereira, que tardó en salir y la segunda explosión le condenó a muerte. Y también recordaré con vergüenza como fueron condecorados los miembros de los servicios secretos franceses que participaron en el atentado

NO SE PUEDE HUNDIR UN ARCO IRIS

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