Casualmente ayer escribía en un borrador: "Sinceramente creo que… Solo aquellos que viven en armonía con sus valores y dan más de lo que reciben están preparador para su propio funeral". Y hoy, con esa magia de las casualidades, me envía Heaven una aportación para el blog, para el espacio que dedico con mucha ilusión a la "condición humana".


La vida es corta, pensamos que siempre hay tiempo para todo, pero no es así. Tendemos a pensar que son los demás quienes mueren, y entonces nos ocupamos de actividades absurdas, corriendo por correr y haciendo por hacer. Y, así pasa el tiempo y vamos ganando en años pero no en sabiduría.

Más hay algo muy valioso que mora dentro de todos nosotros, y que solo cultivando nobles pensamientos, buenas palabras e intenciones, podemos llegar a encontrar. Es la armonía, y así se refiere a ella este místico poeta indio llamado Kabir (1440-1518).

He encontrado algo
realmente excepcional;
nadie puede calcular su valor.
Carece de color, es único,
indivisible y eterno.
Inmune al oleaje del cambio,
llena todas y cada una de mis venas.
Carece de peso, carece de valor;
está más allá de los límites de la medida,
no puede contarse,
ni tampoco conocerse
mediante la erudición.
No es ni leve ni pesado,
ninguna piedra de toque puede cifrar su valor.
Yo moro en ella y ella mora en mí,
formamos una unidad, como agua
con agua mezclada.
Aquel que la conoce
nunca llegará a morir;
aquel que la desconoce,
morirá una y otra vez.

¿Y tú has encontrado la hermosa armonía?