Fui invitado a participar, junto a otros bloggers, en un evento organizado ayer en la sede del PSOE, partido que gobierna en España, con la idea de debatir sobre la pobreza en el Blog Action Day. Allí nos veríamos con Leire Pajín, Secretaria de Organización del PSOE, que aprovechó para presentar su nuevo blog; Elena Valenciano y Eduardo Madina, ambos responsables del área de Cooperación Internacional del partido.

(Más detalles del evento en La Otra Agenda (incluye vídeo), Viaje a la Guerra (de donde provienen las fotos de esta entrada y en NetoRatón, por citar los blogs de alguno de los asistentes).

Decía René Desacartes que es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez y con esa desconfianza decidí no asistir. La idea de escribir desde la sede de un partido político no me seducía, y en su lugar el post sobre la pobreza en el Blog Action Day  lo escribí sorteando como pude a mis amigos del Messenger y escuchando alguno de los temas que suele acompañarme mientras escribo.

Días antes agradecí la invitación al evento pero disculpé mi asistencia porque este experto en tecnologías de la información que escribe ‘NO HAY TIEMPO QUE PERDER’ está convencido de que la única manera de cambiar el mundo es despojarse todos de las cosas que nos diferencian… y cree que sólo es posible con el empuje de una gota que empuja a otra.

No soy periodista como Hernán Zin. De lo que si tengo oficio es de confiar en el poder de las personas, y de que ese poder es beneficioso sólo cuando actúan por sus propias convicciones.

Margaret Mead dijo: Nunca dudes de que un pequeño grupo de gente unida pueda cambiar el mundo. De hecho es la única manera de hacerlo. Los cambios reales, no el cambio político dirigido, los realizan las personas que persiguen sueños en lugar de ‘El Poder’.

Al hilo de estos pensamientos os quería hablar de dos ejemplos, el éxito y el fracaso de planes para aliviar la pobreza y de plantar árboles en grandes áreas. Dos casos sobre la confianza y en quienes debemos de confiar:

El primer caso es el de un gobierno que dice y NO hace, como el de México, con Proárbol, una campaña destinada a combatir la pobreza de ciertas zonas del país empleando a la gente en la repoblación de árboles. Después de tanto marketing estatal y del lavado de cara de los políticos sólo sobrevivirá el 7.6% de los árboles que fueron plantados en 2007. Greenpeace México acaba de presentar un estudio para demostrar el fracaso de este programa gubernamental: Las mentiras de Proárbol 1 y 2

El segundo caso es el de una persona que dice y SI hace, como Graciela, una discapacitada que se ha propuesto plantar 1 millón de árboles y lleva 400.000. Además ha conseguido un Record Guinnes por plantar 19.200 árboles en una hora con la ayuda de 100 escolares.

Esta entrada del blog está programada para ser publicada automáticamente a las 19:00 horas, momento en el que estaré echando una mano para cargar un camión con alimentos no perecederos con destino a los Campos de Refugiados Saharauis. Quizás este último párrafo sea otra forma deshonrosa de hacerse auto-publicidad, ¿creéis que es similar a la que practican los partidos políticos? ¿o es más útil para con los demás?…