Federico Mayor Zaragoza
ex-director de la UNESCO
Presidente de la Fundación Cultura y Paz


No más demoras. No más informes. No más reuniones para acordar lo que ya está acordado desde hace años. Reuniones para decidir aspectos prácticos complementarios, sí. Pero los diagnósticos ya están, en su mayoría, hechos. Y bien hechos…

…Por eso, cuando se convocan nuevas conferencias sobre lo ya convenido, cuando se aplaza su puesta en práctica, cuando se oculta la falta de voluntad política debemos oponernos a estas maniobras y reclamar a los Gobiernos el cumplimiento de sus responsabilidades, sobre todo cuando, en muchos fenómenos físicos y sociales,

[como el Cambio Climático y la Pobreza], pueden alcanzarse puntos de no retorno.

Es la "ética del tiempo". El deber de actuar antes de que, en todo proceso potencialmente irreversible, se alcance una situación (patológica, climática, de
comportamiento…) sin marcha atrás. En consecuencia, es necesario fomentar la capacidad de anticipación, de previsión, de acción a tiempo. No se trata tan sólo de conocer el tratamiento adecuado sino de aplicarlo oportunamente.

…Los ciudadanos deben ser activos y nunca más resignados, sumisos, espectadores pero no actores, que contemplan pasivamente e incluso con indiferencia lo que sucede en su entorno. Es tiempo de acción, de no ser simples receptores de informaciones frecuentemente sesgadas, sino actores que participen, cada uno en su ámbito, teniendo presente la máxima de Burke: "Nadie comete mayor error que quien no hace nada porque piensa que sólo podría hacer muy poco".

Todas las semillas, sin excepción, son necesarias. Todos los granos de arena.
Todas las gotas, como recordó la Madre Teresa de Calcuta a un famoso escritor
que se excusaba de que su contribución fuera pequeña, "como una gota en el
océano", dijo. Y Madre Teresa añadió rápidamente: "Si esta gota le faltara, el
océano la echaría de menos".

…Es tiempo de acción. Más que nuevos informes, diagnósticos, recomendaciones y resoluciones, lo que falta son acciones, cambios sustantivos aconsejados por el rigor científico que permitan, muy rápidamente, reducir el gasto militar y aumentar los fondos que hagan posible de forma urgente, como exigencia ya inaplazable de la conciencia mundial, que dejen de morir miles de personas cada día por inanición y por falta de acceso a tratamientos adecuados para su salud y calidad de vida.

…Es imperativo abordar los grandes desafíos a escala mundial, antes de que su
posible solución ya no sea efectiva. ¡Ética del tiempo! La energía, el medio
ambiente, la salud… son los retos a los que debemos responder conjuntamente.
A través de la moderna tecnología, puede tener lugar la mejor expresión de la
voz del pueblo, de la solidaridad a nivel mundial. La sociedad civil tiene ahora,
además de su innegable papel protagonista en la ayuda solidaria, la posibilidad
no sólo de hacerse oír sino de hacerse escuchar. Debemos dar un giro total
al concepto de democracia: el sujeto principal de la democracia es el ciudadano
y no el Estado. Es la gente.

¿El siglo XXI, siglo de la gente? Para ello es imprescindible no guardar silencio.
Es imprescindible participar. Es tiempo de acción.