(post en su memoria, que publico cada año de su aniversario)
Un día como hoy, 22 de diciembre de 1988, sucedió algo terrible: El cielo se volvió rojo, se cerro de dolor y desde lo más alto cayeron lágrimas sobre el Amazonas….

Chico Mendes, un héroe del movimiento ecologista fue asesinado un día como hoy de 1988, asesinado por defender el Amazonas y los intereses de los pueblos que lo habitan.

Todo el mundo sabía que este líder sindical y ecologista iba a ser asesinado, fue una muerte anunciada. De nada sirvió la ridícula protección policial, que no era otra cosa que una tapadera para el presidente de Brasil (Fernando Collor de Melo).

Poco antes de morir, temiendo por su vida, Chico Mendes firmó su testamento, y dijo unas palabras que siempre permanecerán en la memoria de millones de personas, que admiramos su lucha, y que nunca olvidaremos. Unas palabras que salieron de un hombre sencillo, que sentía miedo, porque su vida era real y la amenaza también era real. Los héroes no nacen, se forjan en los momentos en los que la vida te exige el mayor de los esfuerzos… Chico Mendes tenía miedo, y esa condición tan humana a mi me conmovió:

“Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte fortalecería nuestra lucha, entonces valdría la pena. Pero la experiencia nos enseña todo lo contrario, los actos públicos y los entierros no salvarán la Amazonía.

Entonces yo…

quiero vivir.”

Hoy hace 20 años del asesinato de Chico Mendes, y hoy hace 20 años que decidí formar parte de Greenpeace. Tardé un tiempo en hacerme socio, hasta que encontré un trabajo y algo de independencia. Hoy hace 20 años que tome la decisión de que hay que honrar a los hombres sencillos que dan la vida por el bienestar y la supervivencia de los demás.

Detrás de Chico Mendes siguieron muchas otras muertes, incluso el asesinato de una religiosa anciana: Hace menos de tres años los sicarios pagados por las empresas madereras asesinaban con seis tiros, uno en la nuca, a la monja norteamericana Dorothy Stang, de 74 años, una defensora de los pueblos indígenas y del ecosistema del amazonas.

Los problemas medioambientales no tienen fronteras y tampoco las hay para quienes dejan su vida en su defensa. En julio de 1985 murió asesinado por los servicios secretos franceses el fotógrafo Fernando Pereira, de 36 años, a bordo del Rainbow Warrior, buque de Greenpeace. Y en otras partes del mundo la lucha continua ahora, como en México, aún recuerdo la terrible noticia del asesinato de Aldo Zamora, en mayo del año pasado.

El grupo mexicano Maná le dedicó a Chico Mendes una canción entrañable, ‘Cuando Los Angeles Lloran’, cuando el cielo del Amazonas lloró la muerte de su defensor. Sirva esta música para mantener el recuerdo de un hombre cuya vida valió la pena, porque Chico Mendes era un ángel que cuando llora llueve en el Amazonas.