Por Alegría Blanc

Periodista – Asturias (España)

Escribió Gonzalo Torrente Ballester que "la complejidad de la vida sólo el hombre complejo puede adivinarla". Pues señores debo de ser una de las personas más complicadas que habitan este planeta.

Si les preguntasen que animal quisieran ser ¿qué responderían?. Déjenme adivinar, seguro que existiría un amplio porcentaje de delfines, panteras y caballos. Soy tan enrevesada que no quiero ser rápida como una gacela, ni lista como una ardilla, ni volar alto como un águila. Yo quiero ser ameba, ya saben, ese protozoo rizópodo cuyo cuerpo carece de cutícula y emite seudópodos incapaces de anastomosarse entre sí. ¿Complicado?. Lo describo, un bichito unicelular que vive en el agua. Y lo bueno de ser unicelular es que eres simple, muy elemental. Envidio la sencillez de las amebas.

Serán básicas la amebas que ni piernas tienen, vamos que ahorran mucho en medias. Para desplazarnos las personas necesitamos extremidades, y además si eres mujer tacones, ellas no. Las amebas están formadas por citoplasma (lo sé, no suena muy bien, demasiado viscoso) y se desplazan extendiéndose hacia afuera y formando algo parecido a un tentáculo. Tendría el mismo aspecto que un monstruo del espacio exterior en una de esas películas de serie B, pero acepto gustosa tentáculos a cambio de no tener que aguantar nunca más un atasco en un autobús abarrotado camino del trabajo. Además estoy segura que mis adorados animalitos no practican footing, es que son todo ventajas.

Todo ser vivo nace, crece y se reproduce. Lo que ocurre es que si ese ser es humano todos esos procesos se vuelven intrincados. Véase por ejemplo la reproducción. ¿Habrá mayor complicación que la reproducción sexual?. Presenta con respecto a la reproducción asexual, practicada por mis queridas amebas, ciertas desventajas, entre las que destacan: un mayor gasto energético en la búsqueda y lucha por conseguir pareja, una menor rapidez en la reproducción y un menor número de descendientes, entre otras. Vamos que mientras los humanos gastamos tiempo y energía buscando nuestra media naranja, las amebas sólo tienen que dividirse.

Como lo oyen, si a una ameba adulta y madura le suena el reloj biológico se parte por la mitad y listo. Si es que me imagino el ahorro en peluquería, depilaciones, gasto en ropa interior bonita pero francamente incómoda y envidio a las amebas con todas mis fuerzas. Y para colmo, todo eso con el fin último de que te despeinen y te quiten la ropa en un santiamén, ¿somos o no complicados?. Como ameba ni una sola cita horrible más a la búsqueda de príncipes azules que parecen sólo existir en los cuentos (qué crueldad engañar a las niñitas de esa manera). Ningún organismo unicelular simple puede quejarse de los ronquidos de su pareja, principalmente por que no tienen pareja. Aunque claro, teniendo en cuenta que sería viscosa, con tentáculos y no me habría depilado en mi vida me iba a resultar difícil encontrar acompañante.

Sólo tengo una duda en esto de ser unicelular ¿las amebas tendrán resaca? Creo que prefieren el agua al alcohol. Igual tengo que replantearme mi deseo de ser ameba. Si es que soy de complicada…