Uno de los sueños que alimento en mi Proyecto ir2M es dedicar parte de los beneficios que logremos a programas de movilidad para discapacitados y al transporte escolar en zonas desfavorecidas.

Espero que el proyecto, en el que más de 4o personas nos hemos embarcado, tenga éxito. Pero además de mejorar la calidad de vida de las grandes urbes también deseamos que logre cambiar la dura realidad a la que cada día se enfrentan algunos niños para ir a la escuela. Personalmente podré todo mi empeño en lograrlo.

Hace tiempo ya que cayó en mis manos el vídeo que os voy a mostrar, “los niños del cable”. Es una muestra increíble de lo mucho que se puede hacer para mejorar el futuro de los que apenas interesan a nadie… No se trata de una actividad extrema para ejecutivos aburridos… de hecho los niños que verás dicen que no harían nunca un deporte de riesgo ;-))

Es una historia conmovedora sobre como unos niños campesinos de muy bajos recursos deben "arriesgar" su vida todos los días para poder ir a estudiar.

 

Visto originalmente en Parábolas Tecnológicas:

Daisy, Claudia, Jamir y Jhon Freddy tienen edades que oscilan entre los 7 y 11 años de edad y son catalogados “los niños del cable”. No precisamente porque pasen todo el día viendo “Discovery Kids”, sino porque para llegar a su escuelita rural tienen que descender por un cable de acero, en un trayecto de 800 metros de largo, a una altura de 200 metros, solo con la ayuda de unas desgastadas poleas y unas improvisadas y poco resistentes cuerdas. El descenso a toda velocidad dura entre 30 y 40 segundos y al llegar al final del cable frenan con una horqueta de palo. Para regresar a casa después de clases deben subir un cerro y volver por otro cable que los lleva de nuevo al puente. Obviamente estos niños no tienen la más mínima conciencia del peligro que corren diariamente al hacer ese recorrido sin los equipos necesarios, o por lo menos , el deseo de aprender les hace obviar (con algún tipo de valentía sobrenatural) el hecho de que si se rompe la cuerda que los sujeta, o si se tranca la polea, pueden caer al vacío.