El hospital infantil Indira Gandhi es el termómetro que mide la fiebre sanitaria de Kabul. Los casos más graves de malnutrición severa se concentran en varias de sus salas. 23 niños y niñas ofrecen 46 ojos intensos de tristeza y dolor al visitante, mientras 23 madres esconden sus rostros como si se avergonzasen de la pobreza endémica en que viven, que es la responsable de los horribles cuadros médicos con que sus pequeños llegan al hospital.