CREO en la necesidad de ayudar a otros para que puedan ayudarse a sí mismos. Vivo un momento histórico en el que por primera vez en la historia de la humanidad hay soluciones para acabar con la pobreza extrema. El momento es ahora y no hay tiempo que perder.

RECONOZCO que un pacto global que incluya medidas tales como el comercio justo, la cancelación de deuda de los países pobres, la lucha contra la corrupción, y dirigir nuestros recursos excedentes para garantizar las necesidades básicas – educación, salud, agua potable, alimento- transformaría el futuro y la esperanza de generaciones de personas en los países pobres, y que ese pacto no tendría un coste superior al 1% del presupuesto económico de las naciones ricas.

CONFIO, en que la fuerza para solucionar la pobreza extrema será empujada por las personas, porque sólo con su voz, su voto, sumados y unidos a la vez, construirán un mundo mejor, más justo y para todos.

Infórmate sobre los cuales son las promesas que aún no se han cumplido, (artículo completo con información de los 8 Objetivos del Milenio.