Sobrevivirán a la crisis aquellos que tengan un proyecto claro en línea con las nuevas demandas impuestas por la situación económica y social global. Es hora de ponerse a estudiar las tendencias y demandas sociales globales que la crisis acentuará y que marcarán los próximos cuatro años.

Stiglitz asegura que la crisis se prolongará hasta 2013. Como otros muchos economistas por todo el mundo advierte que el tejido financiero sigue siendo disfuncional aunque la economía real -más resiliente- de muestras de recuperación. La cuestión es que el tejido financiero no es ya una parte del capitalismo, es el capitalismo. Por eso hasta los chicos de Davos se alarman ante el crecimiento del malestar antisistema, saben que con estas perspectivas las conmociones sociales están a la vuelta de la esquina.

El mundo no se para, se acelera con más dificultades y peligros. Sobrevivirán a la crisis aquellos que tengan un proyecto postcrisis claro. Vistas las perspectivas globales es hora de hacer un mapa de los primeros ejes probables:

  1. Tras la crisis la clase media global superviviente será una clase de pequeños emprendedores. Olvídense de los vendedores de humo..
  2. En el ámbito político-social interno el estado mermará, dejando cada vez más zonas de sombra en la cohesión social…
  3. Estaremos más cerca de la Sociedad de Control. Que el estado sea menor no quiere decir que no sea más autoritario. Veremos verdaderas cruzadas para defender a los grandes beneficiarios de la propiedad intelectual, absurdas campañas disciplinarias y legislaciones que se meterán cada vez más en la esfera más íntima de las personas…
  4. Un panorama internacional marcado por la emergencia de nuevas potencias y el protagonismo creciente de agentes transnacionales: empresas con diplomacia propia, ONGs con fuerza armada… y unos estados obligados a impulsar las tendencias centrífugas de lo que todavía consideran sus empresas.

¿Qué triunfará? ¿Quién sobrevivirá a la crisis?

  1. Más transnacional, más valor. En un ámbito económico y social marcado por grandes corrientes transnacionales, todo negocio o movimiento social que pretenda salir de la impotencia tendrá que aprender a mirar el mapa de otra manera y superar las tendencias al localismo inherentes a toda crisis económica.
  2. Redes y cooperativas de crédito, grupos de compra y cobro de pequeñas empresas, negocios que generen liquidez y flujos de caja. Resiliencia es la palabra clave. Con un sistema financiero con el grifo del crédito cerrado y con serias vías de agua, cuanto más autonomía respecto a los bancos y menos necesidades de financiación externa tenga una empresa o red de empresas, más posibilidades de consolidarse. La consecuencia agregada es que veremos aparecer verdaderas taifas de mercado, clusters de negocios o comunidades.
  3. Educación y formación orientadas a los nuevos emprendedores basadas en Internet. La falta de oportunidades profesionales especializadas llevará a millones de personas a buscar nuevas opciones, a reinventarse y a buscar nuevas habilidades. Como consecuencia la formación universitaria estará mucho más deslocalizada en 2014. Será más barata, accesible, interactiva… y masiva siguiendo un modelo anglosajón al que paradojicamente acceden y accederán cada vez menos norteamericanos.
  4. Las nuevas tecnologías de éxito serán tangibles y tendrán una dimensión comunitaria. Lo que pasará con el elearning no será una excepción. Ahora las redes sociales serán más importantes que nunca, las de verdad, no los libros de caras. De la red social surgirá buena parte del soporte que los afectados por la crisis recibirán. Triunfarán las tecnologías, servicios y herramientas que empoderen de un modo efectivo a esas redes (familiares, comunitarias, de amigos…) para cuidar de sus miembros más débiles.
  5. Todo lo que aporte cohesión social desde la sociedad civil encontrará un nuevo eco: observen el renacer del movimiento cooperativo y cómo el nuevo comunitarismo sigue los pasos del renacimiento kibbutzim. La sociedad empieza a demandar y apoyar proyectos y formas de organización económica que tengan rédito social por si mismos. Ya nadie cree en la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), esto ya no va de dedicar a buenas causas una parte minúscula de los beneficios que se conceptualiza como marketing social. La sociedad quiere más de la propia naturaleza de las empresas y quien se lo de se encontrará arropado por el entorno.

 

Fuente: Correo de las Indias