Dejó España cuando se negó a habitar el palacio que le correspondía por ser Obispo, su coherencia siempre ha sido más fuerte que la fácil vanidad de los lujos. Desde hace años vive en Bolivia, en una pequeña casa de ladrillos y techo de calamina, en el barrio “Plan Tres Mil”. Una macro barriada con calles sin nombre, en la que el 60% son pobres y el 40% restante vive en la absoluta miseria. Cita a San Agustín, Sartre, Galeano y la Declaración de Puebla en una sola oración.

Se puso al servicio de los demás con la idea de crear Hombres Nuevos en una de las zonas más pobres de Santa Cruz de la Sierra y lleva 20 años contando éxitos. Ha conseguido que la palabra pobre no sea sinónimo de indigno, que alguien de pocos recursos pueda bañarse en una piscina, tocar un violín o estudiar en una universidad.
En lugar de vivir en un palacio arzobispal ha compartido esperanzas, talleres y escuelas con miles de personas. ¿Cuantos millones de personas podrían dignificar sus vidas si quienes siguen ocupando grandes palacios salieran a la calle a encontrarse con los pobres?. ¿Este hombre, Castellanos, es más feliz que quienes caminan bajo palios vestidos de lujosas ropas?

Nicolás Castellanos
Obispo emérito de Palencia.
Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1998
Fundación Hombres Nuevos

Trailer del documental “En las calles sin nombre”.