esclavitudCada uno de nosotros, y me refiero a nosotros, no a los malos malísimos, estamos manteniendo la esclavitud en el mundo, cada vez que espoliamos los recursos  de los pobres, compramos productos fabricados por manos de pobres y condenamos a los pobres a vivir de nuestros desechos.

Ellos imprescindibles para que nuestro móvil funcione con componentes basados en minerales raros, como el coltán… Es necesario explotar pobres para comprar cremas basadas en aceite de palma obtenido de bosques primarios arrasados.

Los pobres son indispensables para que nuestros barcos atuneros esquilmen los caladeros en países sin orden como Somalia o Angola. Y sin pobres no podríamos matar los ríos o arrasar el Amazonas, pues su desesperación es nuestra mejor herramienta. Por citar algunas cosas que solemos usar, consumir o degradar.

Si… es duro, vale, pero es así. Tu, el de al lado, tu jefe, el vecino, yo… somos dueños de esclavos. Y la única manera de romper estas cadenas es decrecer, dejar de consumir, salirse del sistema, de las modas, abandonar el ‘usar y tirar’ y olvidarnos de esta vorágine desmesurada que condena a muchos países a ser nuestros proveedores de la opulencia.

O al menos… ser conscientes y no mirar para otro lado como si la esclavitud fuese una historia de siglos pasados. Aceptemos que somos esclavistas, que necesitamos esclavos para mantener nuestro nivel de vida.

Este planeta está sobre-explotado y nosotros, los ciudadanos de los países ricos, hemos invadido tres veces más el espacio que tenemos asignado. Para que podamos comprenderlo con un ejemplo más bélico, significa que hemos invadido 3 países, no para cambiar sus banderas, sino para extraer de ellos (robarles) todo aquello que nos falta.

Ya no hacen falta emperadores romanos, napoleones o  hitlers… el sistema capitalista, gobernado por las grandes multinacionales y mercados financieros, no tiene cara, no tiene una foto personal, es difuso en su entramado, pero más nefasto y genocida.

Los españoles necesitamos más de 2,5 veces nuestro territorio para poder sostener nuestro nivel de consumo. ¿Dónde está esa “2 veces y media España” que nos abastece?…

Ay Dios!! Y sí los pobres incrementasen su nivel de consumo… ¿tendríamos suficientes recursos para todos?… Lo están haciendo, son miles de millones de personas…

Aunque no viene al caso, quiero contaros una anécdota:

Un día veía en el programa “españoles por el mundo” un reportaje sobre la vida de éstos en Dubái, si, esa ciudad llena de rascacielos y calles de diseño. Resulta que un aparejador español que gana aquí unos 2.500€/mes dispone en esa ciudad de un apartamento de lujo, sirvientes y obtiene unos ingresos mensuales superiores a 7.000€. Bien, suerte para ellos pensaba yo… pero… un albañil filipino que construye los edificios que dibuja el aparejador gana menos de 300€ al mes, trabaja de sol a sol y duerme en barracones en poblados alejados de las calles de diseño…

Te dejo pensando en ello…