La masacre cotidiana del hambre aumenta de año en año. Hace tres años 750 millones de personas estaban gravemente y permanentemente subalimentadas, dos años después eran 860 millones y hoy en día, en el 2010, son más de 1.000 millones. Sin embargo el Objetivo del Milenio nº1 es reducir a la mitad las muertes causadas por el hambre.

Según las cifras de salud del año 2000 en el mundo había 2.000 millones de personas sin acceso regular al agua potable  y hoy son 2.900 millones. Así que si tomamos cualquiera de las cifras relacionadas con los 8 Objetivos del Milenio los datos que deberían indicar progreso en su consecución lo que indican es regresión.

Durante los dos últimos años de crisis mundial se han reducido los fondos dedicados al desarrollo y a la ayuda humanitaria. Pero además los especuladores financieros se apoyaron en el mercado de los alimentos, causando un incremento alarmante de la pobreza extrema.

No podremos alcanzar los Objetivos del Milenio con el voluntarismo de las personas sensibles ni con las decisiones compasivas que los líderes mundial firman pero no cumplen. Hay que cambiar radicalmente el sistema económico que agota recursos en países pobres y que obsesivamente trabaja para generar riqueza especulativa.

Os recomiendo ver este documental de Informe Semanal (TVE):

Cada seis segundos un niño menor de cinco años muere de hambre en el mundo. Con estos datos que escenifican una masacre cotidiana comenzó este lunes en Nueva York la cumbre dedicada a revisar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Informe Semanal analiza esta dramática situación y los pretendidos compromisos financieros internacionales para ayudar en el ámbito de la educación, la agricultura o la salud.

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