Dedicado a la gente que llena las plazas de Egipto sembrado cambios:

"Oh mi Señor, mis pecados son como montañas altas; mis buenas obras pocas, como piedras pequeñas. Me dirijo a ti Señor con el corazón lleno de vergüenza, y mis ojos de lágrimas. Dame tu perdón y misericordia. !!Alá!!, envía tu paz y bendiciones al último profeta, su familia, compañeros, y los que lo siguen".