La tecnología del futuro siempre se presenta con dulces sonrisas, en escenarios cálidos y en manos de personas felices y hermosas. Viéndolo de ese modo todos tenemos el anhelo de trasladarnos de inmediato a es futuro.

Esta es una de las provocaciones emocionales que el marketing en innovación y el branding nos envían, tan fáciles de sugerir al consumidor como de hacer usando infografías atractivas y sugerentes.

Los desarrollos en la investigación de materiales son un claro ejemplo. En este spot verás la visión de un futuro basado en nuevos usos de un material universal, el cristal.

 

 

El vídeo es espectacular, de acuerdo, por eso lo traigo… pero no levantéis los pies del suelo. No tendrás una pareja así, una casa así, una ciudad sostenible así, ni tan siquiera un trabajo así. La realidad del futuro no va a ser así.

Lo malo de todo esto es que no hay nada más frágil que el futuro, máxime si está hecho de cristal. Creer en un futuro ordenado, limpio, sin agobios por la superpoblación de las ciudades y repleto de información accesible es un acto de fe irracional de los seguidores de la religión de la tecnología.

Dejé de hablar únicamente de tecnología cuando me di cuenta de que no quería ser un inconsciente más engrasando la máquina del consumo, otra pieza amplificadora de la religión tecnocrática que cree que las ingenierías y las tecnologías en sí mismas son capaces de satisfacer las necesidades del ser humano. – Jesús Manzano

Aún así, os deseo a todos un futuro lleno de maravillosos cristales, y cuando digo “a todos” quiero mantener la utopía de que en ese futuro también cambiará la regla del 80/20, y la octava parte de la humanidad no pasará hambre, no vivirá alejada del conocimiento ni de las más básicas necesidades de salud, seguridad o representación política en su sociedad.

Ahora, llega el momento de caerse de este sueño, pero no antes de contaros una anécdota: “Un día mi hijo me dijo varias mentiras y le contesté: Marcos, si sigues mintiendo acabarás trabajando en marketing”.