Vivimos en tiempos difíciles, en los que el yugo de un neoliberalismo apocalíptico asfixia y destruye los avances sociales conseguidos por distintos gobiernos progresistas y, en menor medida, algunos conservadores. El Estado del Bienestar se tambalea y parece agonizar ante fuertes ataques de este feroz colectivo.

Puestos a hacer comparaciones, el actual modelo que hemos construido hasta ahora no llega ni por asomo al nivel de perfección del modelo escandinavo, del cual hablaremos brevemente más abajo. Pero no por eso debemos permitir a nadie que ni siquiera proponga una reducción de nuestro ya débil modelo. El Estado del Bienestar tiene un gran número de pilares fuertes, pero entre los más importantes se encuentran dos básicos, que forman una línea roja que bajo ningún concepto toleraremos que se sobrepase: estos son la Educación y la Sanidad.

En hacer por los ciudadanos y el conjunto de la sociedad, la derecha quizás no sabe mucho, pero en lo que se refiere a sacar la tijera, están a años luz. No tenemos más que ver al Govern ante su sangrienta cruzada contra hospitales, ambulatorios y demás establecimientos sanitarios.

Hace unas semanas la presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre, aseguraba que "Si la educación es obligatoria y gratuita en una fase, a lo mejor no tiene que ser obligatoria y gratuita en todas las demás fases". Es decir, en tiempos de dificultades económicas, ¿hacia dónde mira la derecha? Al núcleo duro del Estado del Bienestar.

Quizás Aguirre no conoce la importancia de la Constitución Española, la norma normarum (norma de normas), que en su artículo 27 dice que "Todos tienen el derecho a la educación" / "La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales." y más importante "LA ENSEÑANZA BÁSICA ES OBLIGATORIA Y GRATUITA". A partir de la gratuidad de la enseñanza básica, el Estado tiene dos opciones: no invertir en la que no es básica y aproximarse así al nivel de los países con más desigualdad social o invertir y fortalecer el sistema público. Aunque débilmente, el Estado ha optado hasta ahora por esta última opción: invierte en la educación para así invertir en la propia sociedad del mañana, ya que sin educación no hay futuro. ¿Qué pretende ahora Esperanza? ¿Pretende privatizar la educación y que sólo las élites puedan formarse? ¿Que los que menos recursos tienen se queden estancados?

Seguro que el lector permitirá una comparación para ver cómo está España y cuánto le queda por recorrer. Por poner un ejemplo nórdico, en Dinamarca TODOS los alumnos disfrutan de una educación gratuita, incluso en los posgrados universitarios. Tienen una de las tasas de alfabetización más altas del mundo, sin contar la de desarrollo humano. Es, además, uno de los países con menor tasa de abandono escolar y su sistema educativo es uno de los más prestigiosos del mundo. Una vez planteado esto: si los daneses pueden… ¿nosotros? ¡Nosotros también podemos! Y podemos precisamente si no hacemos caso de palabras imprudentes como las de Aguirre.

Hablábamos de la Comunidad de Madrid, pero es un fenómeno general de toda España. En Cataluña, por ejemplo, el Govern se ha dedicado a atacar sistemáticamente la sanidad. Ha parado las obras de nuevos hospitales, se han cerrado quirófanos, van a bajar el sueldo de los trabajadores del sistema sanitario y diversos Centros de Asistencia Primaria han reducido su actividad.

A modo de conclusión, una frase atribuida a Ernesto Guevara "un pueblo que no sabe leer ni escribir, es un pueblo fácil de engañar", nosotros no nos dejaremos engañar. Como ciudadanos hemos de reivindicar nuestro apoyo al sistema educativo y sanitario actual, no planteándonos cómo reducirlo, sino todo lo contrario.

Debemos oponernos rotundamente a los recortes e impertinencias de políticos como Aguirre o Mas. Por todo, siempre en contra de los tijeretazos sociales de los políticos de un color y de otro, de izquierdas o de derechas. Estamos aquí, los ciudadanos, comprometidos, el Estado del Bienestar NO se toca.

 

imageManel Moya Noguera

Barcelona