Antes, para comer una ensaladilla rusa, no hacían falta empresas que cotizan en bolsa ni tanta energía perdida. !!joder con la ensaladilla rusa…!!

El otro día me dispuse a preparar una ensaladilla rusa. A simple vista este acontecimiento parece irrelevante, pero según la iba preparando comprendí que nuestros hábitos se han vuelto absurdos. Hasta las actividades más sencillas y domésticas esconden un sin fin de detalles preocupantes. Nos hemos ido acostumbrando a ciertos hábitos que a nuestros abuelos les parecerían de lo más ostentosos y absurdos, por no decir obscenos.

Puse a cocer las hortalizas, que venían congeladas en una bolsa impresa a todo color. Estuvo varias semanas en mi congelador y antes en el congelador de la tienda, en el del camión del mayorista, y en el de algún almacén de distribución… manteniendo el frío a base de un gasto energético tremendo. Seguro que provenían de huertos lo suficientemente lejanos como para asegurarse una mano de obra barata y sin derechos a nada.

En el agua ya cocían tres huevos junto con dos patatas cortadas en cuadraditos pequeños. Una vez cocido, lo enfríe con 1/2 litro de agua del grifo que corrió por el desagüe, y después guardé todo en el frigorífico. Las prisas sólo nos permiten dedicarle el tiempo justo a la cocina.

Abrí dos latas de atún, una de pimientos morrones y otra lata de aceitunas sin hueso. Deslié de su envoltura plástica unos palitos de surimi, (harina de pescado mal llamada carne de cangrejo), que también habían estado congelados, tanto en casa como en toda su cadena de distribución.

La mayonesa, como manda el buen marketing, envasada en cristal con tapa metálica y banda plástica, debió recorrer media docena de almacenes, incluida mi despensa, y fue transportada por cuatro vehículos desde su fabricación. No la iba a consumir entera así que volvió al frigorífico. No quiero pensar por cuantas manos y procesos ha pasado el bote de mayonesa…

unileverHace tiempo nos decantamos por la mayonesa Ybarra y dejamos de comprar la que más nos gustaba, Calvé, porque la multinacional de la grasa. La multinacional de la grasa, UNILEVER, devasta los bosques de países fieles a la corrupción y ricos en tierras fértiles.  ¿Imaginas tu mayonesa como el resultado de la explotación de monocultivos en lo que antes eran bosques, en países pobres, donde no dejan nada a los pobladores de sus descomunales beneficios económicos; transportada en buques mercantes atravesando el mundo…? . !!joder!!, yo sólo quiero echar 300 gr. a la ensalada…

El caso de la «ensaladilla rusa«, como otros platos de nuestra mesa, es el resultado de una producción compleja, de un mundo globalizado que interactúa de manera insostenible. Mis conclusiones fueron:

Los 1’3 kg. de ingredientes que usé para preparar la ensaladilla rusa fueron transportados por medio mundo, incluido mi coche que pesa 1.500.000 kg. Se han requerido cientos de metros de superficie de almacenamiento, ingentes suministros energéticos (no renovables) para su fabricación, conservación y transporte. Dios sabe que mierda de convenios laborales tendrán las personas que han intervenido en la elaboración de alguno de sus ingredientes. Pero aún no han terminado las actividades absurdas.  El cristal deberá ser reciclado, los plásticos incinerados y el metal reprocesado; con nuevos gastos energéticos en el transporte y dejando una huella perdurable en el entorno. Incluso durante su producción y comercialización se han usado componentes innecesarios y algunos químicos dañinos para la salud, tanto en su etiquetado como en su presentación.

Y todo esto… lo hacían antes con cuatro patatas cortadas, unos guisantes frescos, unas zanahorias, unos chorritos de aceite batidos con dos huevos y pocos ingredientes más que, en todo caso, no requerían de frigoríficos, ni flotas de transporte, ni tantas gilipolleces…

Antes, para comer una ensaladilla rusa, no hacían falta empresas que cotizan en bolsa ni tanta energía perdida. !!joder con la ensaladilla rusa…!!