Estamos poniendo las soluciones en manos de quienes han causado las desgracias.

           Me siento indignado, comprometido (desde mi organización y mi paso por otras como voluntario), y bastante cabreado (pero sin perder la esperanza activa en que esto es posible cambiarlo.

          Observaba con estupor esta economía que antes del año 2008 era una especie de “gastad, gastad, malditos”. Observaba alucinado que en las aceras había una agencia de viajes-un bar-una entidad financiera-una inmobiliaria-un portal en series continuas, y un amigo de Barcelona que venía por Bilbao me preguntaba con cierto tono jocoso ¿en Bilbao no sabéis que existen otras marcas de coches además de los Audis?. Todos compraban coches de lujo, casas a 50 años cuyos precios se habían duplicado en los últimos 10 años en movimientos especulativos a los que todos se sumaban alegremente, hacían viajes a lugares exóticos y te miraban con cara de pena cuando les decías que habías estado en alguna casita de turismo rural en un pueblo perdido de la península. Los gastos superfluos eran mirados con simpatía y las instituciones y medios comunicación animaban a gastar. Los especuladores eran mirados como triunfadores y los políticos que derrochaban en proyectos faraónicos e inútiles a costa de las arcas públicas (ese dinero que no debe de ser de nadie) y que se enriquecían a ellos mismos y a sus partidos, eran tolerados como quien tiene un poco de fiebre.

            De repente, en el año 2008, se produce un cambio de tendencia que todo el mundo creía que iba a ser de carácter cíclico y relativamente corto en el tiempo. Negando lo evidente y era que, en el mejor de los casos, un ciclo tan largo de bonanza y despilfarro exigiría otro casi igual para que volviera la cordura. Sin embargo, como oía el otro día en la Deusto Bussiness School, no está siendo una “Era de cambios”, sino más bien un “Cambio de Era”. ¿Lo peor? Que estamos poniendo las soluciones en manos de quienes han causado las desgracias.

Sin defender a ningún partido, alucino cuando el PP gana unas elecciones argumentando que ellos son unos magníficos gestores (y tienen por ejemplo a Valencia convertido en un cortijo particular en bancarrota), que son ejemplo de honestidad (y tienen a media cúpula en procesos judiciales y al resto no porque han sabido taparlo), y ponen al frente del Gobierno a un ministro de Economía que fue Director de Lehman Brothers cuando se fue a la bancarrota, o que premian a una mujer cuyo característica y mérito principal es ser “mujer de un ex -Presidente de Gobierno“ de infausto recuerdo (por lo menos para mi), a ser alcaldesa de la capital de la Nación, a un Ministro de Defensa que tiene participaciones en empresas de armamento, etc.

Es el mundo al revés: es como poner a un zorro a cuidar un gallinero, a un diabético al frente de una tienda de dulces, a un pirómano al frente de los Bomberos, o a un sátiro al frente de un Convento de Ursulinas (valgan los ejemplos con un poco de humor). Eso sí, han sido votados “democráticamente” de manera aplastante.

            Hay muchos problemas de fondo, imposibles de enunciar: para que se considerase esto una Democracia debiera haber una separación real entre los tres poderes, pero, obviamente, esto no es cierto entre los poderes Ejecutivo, y Legislativo. Tampoco respecto al Judicial, ya que muchos Jueces son puestos y repartidos entre los Partidos “a dedo” en todos sus niveles especialmente en los superiores. Y hay un 4º poder que se llama Prensa cuya independencia es un chiste desde el momento en que sus Consejos de Administración están puestos en una gran parte por los Partidos políticos y/o las Entidades Bancarias (cuyos Consejos de Administración en algunos casos, por ejemplo en las Cajas de Ahorros, eran puestos por los propios Partidos políticos). Hace poco se dio un caso curioso: el de un artículo de NYT y Emilio botín que no fue recogido en NINGÚN periódico estatal, o el del Presidente de BBVA que fue indultado en Consejo de Ministros.

            Y las empresas calificadoras? ¿Quién las califica a ellas?

            ¿Y respecto a los “Miedos de comunicación”? Parece que el mayor empeño es tener asustadas a las personas desde que se levantan hasta que se acuestan para que callen.

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El otro día leía que “intentan que las personas tengan miedo, para que acepten todos los recortes de derechos sociales que se nos va a imponer, para que los Mercados no tengan miedo”. Menuda paradoja ¿verdad? Y cuando no predican miedo, predican telebasura (panem et circenses tipo Tele5) para anestesiar a las personas convirtiéndolas de ciudadanos en súbditos y luego en zombies. Por cierto, recomiendo “Walkind dead” el comic, ya que permite realizar un cierto paralelismo entre los “muertos vivientes” de cine y los de la vida real (no están del todo vivos, ni del todo muertos).

            ¿Y los aeropuertos sin vuelos y las estaciones de trenes sin pasajeros, y las “ciudades fantasmas”? No hay ningún político ni alto cargo de empresa pública o privada en la cárcel por dilapidar el dinero de todos.

            Dicho esto, estoy en contra del miedo paralizador y del negativismo. Hay que buscar soluciones a nuestro alcance. En los partidos políticos tiene que haber (aunque solo sea estadísticamente) personas honradas y capaces, claro que, con ese currículo, nunca alcanzarán la cima de sus organizaciones. Lo mismo en otras Instituciones. Hay que ser honestos, hay que esforzarse, hay que premiar la innovación, hay que castigar a aquellos que no son éticos. Lamentablemente, los “lideres” (obsérvense las “”) sólo hablan de “sangre, sudor y lágrimas” … pero para los más débiles. Hace unos días una ex socia de Price WaterHouse me comentaba que un Gobierno que lo primero que hace es congelar por primera vez en la historia el SMI se retrata perfectamente. No he oído hablar de ningún modelo de Sociedad que crear (eso sería la repera) o imitar (modelo noruego, alemán, etc.). Esto es, hacia donde podríamos plantearnos estar en el año 2020 y como alcanzar esos objetivos (valores, innovación, educación, saneamiento de las instituciones públicas y representatividad, …) y a costa de qué esfuerzos.

            Y no cuento otras cosas que he tenido que escuchar de boca de Sindicatos y Patronales porque son para llorar.

            En todo caso, de verdad que creo que tenemos herramientas en nuestras manos para cambiar modestamente las cosas, y que tenemos fuerza e inteligencia para lograrlo (el otro día leía que teníamos la juventud mejor preparada de Europa) y que debemos dejar de alimentar hogueras estériles de automasoquismo, y frustración.

            Mientras, me uno a lo que decía Ghandi: “vivir sencillamente, para que los demás puedan, sencillamente, vivir” y, como decían en la película de “Soy Leyenda” respecto a Bob Marley:

Los que intentan hacer de este mundo un lugar peor no se toman un día libre ¿porqué iba a hacerlo yo? Hay que iluminar la oscuridad


             Iñaki Gómez
             Bilbao