Vía Boletín Prosalus. Resumen del evento y vídeo aquí.

¿Hola?? ¿Me oyes?… Qué raro, parece que no hablan conmigo…” Oír, escuchar, captar la atención, transmitir, comunicar, participar, colaborar… Hacia esto caminan las nuevas herramientas de comunicación, pero ¿las sabemos usar para concienciar y provocar cambios?.

¿Escuchamos las ONGD lo que tiene que decirnos la ciudadanía?

La semana pasada se organizó un encuentro de reflexión sobre redes sociales y ONGD, cuyo título era toda una declaración de intenciones: “Del cambio tecnológico al cambio social” y consiguió tener una buena respuesta de convocatoria tanto física como virtual, puesto que se llegó a copar por unas horas el debate en Twitter, una de las redes de mayor influencia dentro del espectro 2.0. A este espacio de reflexión horizontal asistieron como ponentes ONG como Greenpeace y Amnistía Internacional, ONGAWA y la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España; plataformas de participación ciudadana y ciberactivismo como Avaaz y Actuable; o iniciativas de comunicación y recursos tecnológicos para activistas, ONG y sus causas, como Masticable.

Las ONGD hemos entrado de lleno en el uso de las redes sociales, pero en ocasiones estas pueden provocar ciertos temblores en las estructuras de las organizaciones si son demasiado rígidas y verticales, como mencionaba Neyda Romero de Amnistía Internacional, puesto que las redes fomentan sinergias entre equipos y esto, a veces, puede ser visto como una amenaza.

En buena medida, estas herramientas de comunicación-colaboración ayudan a crear una nueva “cultura organizacional” en la que todas las personas que forman parte de una organización, ya sean junta directiva, trabajadores, socios, voluntarios y personas afines pueden ser creadores de opinión.

Luis Morago de la plataforma Avaaz decía que todos debemos sentirnos “directores de la organización, puesto que esta es la manera de pensar y proponer de manera más estratégica”. Este misma idea surgía en uno de los grupos de trabajo, cuando se mencionaba que con las nuevas tecnologías de la comunicación todas las personas somos nodos de información.

Xosé Ramil de ONGAWA hablaba de dos cosmovisiones que conviven al mismo tiempo: una cultura digital, con nuevas herramientas y lenguajes, donde el público tiene unas prioridades diferentes. Y otra cultura, la tradicional, que sigue anclada en un modelo unidireccional o como mucho bidireccional, pero no abierto a una lógica de colaboración y participación. Esta situación provoca que la ciudadanía, aunque se sienta próxima a los valores de las organizaciones sociales, vea una barrera difícil de traspasar. Nos encontramos, por tanto, en una etapa de transición en la que el uso de códigos diferentes dificulta el diálogo.

El reto es cómo pasar del mundo online a la acción real; cómo conseguir que toda la gente que hace clic en una ciberacción salga a la calle a movilizarse para liderar los cambios sociales.

En algún momento, las ONGD hemos confundido nuestros objetivos de comunicación, cayendo en la tentación de “crear marca”. Todavía estamos a tiempo de rectificar, pero esto pasa por asumir que todos somos protagonistas en la construcción de mensajes. ¡Os invitamos a compartir la comunicación para el cambio social!