Sólo los ignorantes, faltos de información, piensan que los toros tienen intención de atacar a los corredores. Los toros salen de los chiqueros empujados a bastonazos por los pastores, siguen en la carrera a unos animales de su especie, los cabestros entrenados que conocen el recorrido. No quieren hacer daño a nadie, huyen presa del miedo hacia una salida que les evite sufrir. Aunque, no saben que esa misma tarde serán sacrificados ante una turba de gente que añora los sacrificios romanos, sangre de gladiadores, cristianos y leones.