Los cambios más profundos en la historia de la humanidad surgieron de personas que enseñaron maneras alternativas de vivir.

 

En la historia de la humanidad se produjeron cambios que aún perduran. Cambios que no concordaban con el pensamiento y tradiciones de sus momentos de origen. Por ejemplo: Un príncipe, Siddharta Gautama, dejó sus riquezas materiales y mostró que la felicidad se encontraba en la vida sencilla y la meditación. Cientos de siglos después aún miles de millones de personas siguen un modelo de vida basada en sus enseñanzas. Ese príncipe era Budha. Mucho más tarde un filósofo griego, Sócrates, nos enseño, por primera vez, a cuestionar y dudar, a exigir el respeto a las ideas diferentes, reclamar honestidad en los políticos de una recién creada democracia y a denunciar sus corrupciones. En otro lugar un funcionario chino habló del bien común, señalando que el daño que hacemos a los demás es un daño que nos infringimos a nosotros mismos, y que el bien ha de prevalecer en todas nuestras acciones, se llamaba K’ung-fu-tzu, Confucio…

Todas estas personas, y muchas otras que han surgido a lo largo de la historia, transformaron el destino de la humanidad y sus enseñanzas aún perduran, directa o indirectamente en nuestra manera de pensar actual. Pero en su momento fueron enormes revoluciones que pocas veces se han podido reproducir a lo largo de nuestro paso por la historia.

Si queremos que el mundo cambie… pensemos en otras maneras alternativas de vivir, que ahora están surgiendo. No son las guerras, ni las construcciones, ni la tecnología… es la decisión común de millones de personas de vivir de otra manera la que puede y debe transformar de nuevo el mundo.