El partido PODEMOS esta lleno de indignados e ilusionados simpatizantes (muchos amigos míos), dirigidos por líderes de muy dudosa ideología

  • No puedo con Podemos, vale, lo diré más claro, no me gusta PODEMOS.
  • No me gusta su paranoia de enfrentamiento político y civil, su mensaje negativo.
  • No me gustan sus planteamientos económicos (son intragables e inasumibles)
  • No me gustan sus amigos internacionales.
  • No me gustan los partidos que no tienen definido como es su casa, España, como es el marco de convivencia entre nuestras diferencias y peculiaridades. Solo la división es el destino de quien no reconoce su familia.
  • No me gustan sus promesas basadas en humo e inexperiencia.
  • No me gusta que fuerce intencionadamente su mensaje y haga maleable su ideología con el afán de aglutinar a gente políticamente diversa, pero llevando con subterfugios a todos a la extrema izquierda.
  • No me gusta que se otorguen la capacidad de señalar quienes son buenos y quienes son malos, como si estuvieran tocados por un talento divino.
  • No me gusta que no condenen con radicalidad democrática los terrorismos, los yijadismos y las dictaduras venezolanas, cubanas o iraní.
  • No me gusta que (como en cualquier otro partido político) no sean capaces de reconocer alguna cosa buena que hacen los contrarios, alguna habrá pienso.
¿Un partido sin líderes?¿No hay líderes en un partido que puso la foto de una sola persona en lugar de un logo en sus papeletas en todos los colegios electorales para las elecciones europeas? ¿El mismo líder que además amenazó con dimitir si no se refrendaba su programa, (aunque dice que él está para servir a los demás)?

No voy a entrar en temas concretos, en dudas sobre la honestidad de algunos de sus líderes, que son cabeza de Podemos. Pues la lista de deshonestidades de los otros partidos sería interminable. En cuanto a los simpatizantes, creo que la mayoría son gente muy valiosa. Entre mis «muy buenos amigos» hay personas involucradas en los procesos constituyentes de Podemos. Pero, con mi mayor respeto por ellos, no estoy de acuerdo con el trayecto que recorren ni con el barco al que se suben.

No me gusta la gente que me señalará y faltará al respeto por ejercer mi libre derecho a expresarme y a decir, en mi espacio, lo que pienso.