Las calles que se derrumban, el monstruo de la guerra,
esperanzas borradas, leyes injustas, lo que nos cuesta perdonar.
Los fantasmas que mataron nuestra ilusión, sentirse cobarde,
la gente que he conocido y que desapareció…
Pero, no tengas miedo, todas las cosas dulces…
todas las cosas dulces vendrán de nuevo,
cuando hagamos que el ritmo cardíaco vaya más lento.
Cuando logremos que el silencio suene por dentro.